¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?

Editorial Pastoral

¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.

Salmo 73:25-26

En un momento de tanta agitación y conflicto en el mundo y en nuestro país , en el cual las injusticias y aflicciones de esta pobre humanidad caída que cree que la tranquilidad y la paz la puede traer algún hombre o alguna nueva constitución de este siglo, lucha para sentirse con esperanza pero es una esperanza momentánea, el caos y la intranquilidad llegó pero nosotros somos hombres de paz 🕊

Este salmo 73 fue escrito por Asaf, un levita, un hombre encargado de la adoración en el templo del Dios verdadero de Israel, que ve que, como hombre de Dios, muchas veces nos sale todo mal, él llega a cuestionarse su trabajo y labor hacia Dios, ve que el camino de los injustos parece más justo ya que consiguen las cosas más fáciles, llega a decir en este capítulo que su pie llegó casi a deslizarse a ese camino , pero recapacita y pide perdón y reconoce que todo lo que ve en su horizonte no tiene comparación con nuestra gloria futura. Y así es hermanos y pastores, no podemos luchar como lucha el mundo. Nuestra lucha es más excelsa. El mundo ve que su enemigo es otro hombre, nosotros sabemos que el verdadero enemigo es satanás, el enemigo de Dios y de su creación y de nosotros que ya hemos conocido la Verdad. Nuestras armas son espirituales así dice en 2 Corintios 10:4-5…..

porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,

Por lo cual mis hermanos los instó a pelear, como nos enseño a pelear nuestro gran capitán, nosotros no marchamos, nosotros predicamos, nosotros no peleamos contra hombre alguno, sino contra el infierno, contra los demonios, contra satanás y este es tiempo que quizo que viviéramos nuestro capitán.

Nuestra Oración, nuestros ayunos, nuestra intercesión son las verdaderas Armas en esta lucha y así como dijo Asaf en este capítulo 73 podamos decir nosotros:

«¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.»

DIOS NOS BENDIGA Y NOS GUARDE EN SU MANO PODEROSA

TODO LO PUEDO EN CRISTO QUE NOS FORTALECE (Filipenses 4:13)

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