Miriam, hermana de Moises y Aaron

Biografías

Hoy veremos la historia de una mujer audaz, obediente y servicial que transformo la historia de su nación. Profetiza, alegre y valiente… suena como la mujer ideal. Miriam (María) hermana de Aaron y Moises. Ella tenía un propósito eterno el cual no era fácil de cumplir pero su valentía y carisma la ayudaron a ser fiel a su Dios.  Nacida en medio de la esclavitud de su pueblo. Siendo presa de la injusticia de un gobierno que dominaba a su nación. Criada por una madre (Jocabed) cuyo principal objetivo era servir al Dios de Israel. Miriam era una niña cuando fue llamada para servir a su Dios.

«Yo te saque de Egipto y te redimí de la esclavitud. Envíe a Moisés, a Aarón y a Miriam para ayudarte.»     Miqueas 6:4

Como ya conocemos la historia, poco antes de nacer Moisés, Faraón promulgó una ley que exigía que todos los recién nacidos israelitas fueran arrojados al Rio Nilo. Cuando Moises nació fue escondido tres meses y cuando ya no pudieron ocultarlo más fue colocado en una cesta y llevado al Rio Nilo bajo el cuidado de su hermana Miriam. En dicho momento, la hija del Faraón se bañaba en el río, cuando encontró a Moisés dentro de la cesta. Miriam se acercó y consiguió que la princesa encargara el cuidado de Moisés a su propia madre.

Miriam tomó la responsabilidad de seguir a su hermano. Fue valiente y se enfrento a la princesa. Fue astuta y carismática logrando conseguir que su propia madre cuidara de Moises. Gracias a que Miriam obedeció la vida de Moises fue salvada.  Pero la historia de Miriam no termina ahi. El pueblo de Israel seguía siendo esclavizado por los Egipcios.

Cuando Moises se hizo adulto comenzó a visitar a los esclavos. Un día al ver como un líder egipcio golpeaba a un supervisor hebreo, Moises lo mató y ocultó su cuerpo. Al ser delatado al faraón Moisés tuvo que huir de Egipto. Moises vivió en el desierto y como sabemos, por medio de una zarza ardiente Dios le ordenó liberar a su pueblo de la esclavitud con la ayuda de su hermano Aaron. 

Después de las siete plagas y de la visita del ángel de la muerte a Egipto, el Faraón decide liberar al pueblo judío y ellos salen en su camino. Poco tiempo después Faraón se arrepiente y decide ir tras ellos. Atrapados entre el ejército egipcio y el Mar Rojo, los hebreos se desesperaron, pero Dios dividió las aguas del mar, permitiendo a los hebreos cruzarlo con seguridad.

Cuando los egipcios intentaron seguirlos, las aguas volvieron a su cauce ahogando a los egipcios. ¿Se pueden imaginar esto? ¿Cruzar el mar? Los judíos atravesaron el Mar Rojo completamente secos, atemorizados de los milagros y el poder de su Dios. Atemorizados de que el ejercito más grande de la historia (en ese tiempo) los venía persiguiendo con la intención de vengarse. Al cruzar vieron como el mar consumió a cada uno de los egipcios y ellos fueron salvados. Puedo imaginar el asombro que todos tenían al ver lo que acababa de pasar. 

«Entonces la profetisa Miriam, hermana de airón, Tomó una pandereta. se puso al frente, y todas las mujeres la siguieron, danzando y tocando sus panderetas. Y Miriam entonaba este cántico: Canten al Señor, porque ha triunfado gloriosamente; arrojó al mar al caballo y al jinete». Exodo 15:20-21 

Miriam con su alegría y su valentía irrumpió el miedo que había en su pueblo y decidió alabar a su Dios. ¿Cuantas veces hemos presenciado un milagro en nuestras vidas y adoramos a Dios por ello? ¿Cuantas veces nos hemos atrevido a adorar a Dios en medio de una multitud? La alegría de Miriam contagió a su pueblo. Miriam dejó atrás el miedo y la vergüenza para agradar a Dios. 

Miriam sabía que había agradado a Dios. Sin embargo, como buena Sanguínea su egolatría tomo lo mejor de ella. Miriam y Aaron hablaron contra Moises. Miriam se queja de su hermano. Se queja de que ella no recibe el mismo reconocimiento que Moises tiene. Quiere tener toda la atención, está celosa de Moises.

«¿Porque pues no tuviste temor de hablar contra mi siervo Moises? Entonces la ira de Jehová se encendió contra ellos y se fue. Y la nube se fue del tabernáculo y he aquí que Miriam estaba leprosa como la nieve.» Numeros 12: 8-10


Miriam fue expulsada del campamento siete días hasta que Dios la sanó y pudo volver.  Es impactante la historia de esta mujer. Mujer valiente, alegre, obediente, carismática. Mujer que utilizó las fortalezas de su temperamento y confió en que podía ser utilizada por su Dios para transformar a su pueblo. Su alegría impacto a su nación. Sin embargo, se dejó consumir por sus debilidades.

Dejó que la egolatría y las palabrerías tomaran lo mejor de si y fue castigada por ello.  Imitemos sus virtudes, aprendamos de sus errores. Si tu eres Risueña como Miriam deleítate en el carisma que Dios te ha dado. Alégrate en Jehová. Disfruta de la vida y vive al maximo cada momento. Y recuerda que la egolatría y el hablar sin pensar pueden ser tus peores enemigos. Busca la sabiduría de Dios, abraza la prudencia que conlleva una vida consagrada a Él. 

RRPP Somos Uno
Departamento de Relaciones Públicas del Sector Uno de la Iglesia Metodista Pentecostal de Chile rrpp@somosunoimp.cl

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